miércoles, 25 de junio de 2014

COMER FUERA DE CASA

Es realmente difícil decidir donde ir, que tomar o que hacer cuando salimos a comer fuera de casa y se nos viene a la cabeza un millón de preguntas, de pronto todos somos chefs y opinamos sobre diferentes modos de servir una comida (la cual va a placer y paladar del cliente).
En mi caso el finde pasado tuve la oportunidad de disfrutar un momento en familia fuera de casa por lo que decidimos ir a pasear a PLAZA SERRANO, pulmón de la movida porteña si se quiere, con restaurantes de todo tipo, como así también siendo el eje de diversión de los jóvenes.
Nos situamos en la terraza del restaurante CLUB SERRANO, Serrano 1551, y la verdad debo destacar que el ambiente era propicio, que si bien hacia un frío importante la misma es climatizada, acompañada de buena música y un ambiente agradable, pero debo reconocer que la atención dejo mucho que desear  y expongo el porque.
El mozo no nos atendió en un principio pero no porque el lugar estaba lleno ni mucho menos, simplemente no nos veía, lo que puede ser atenuante en algunos casos, pero es sabido que cada uno de ellos tiene un sector a su cargo y el de este señor no se encontraba completo por lo que decidimos llamar a una mesera la que de buena ganas tomo nuestro pedido, algo simple y sencillo como 3 hamburguesas; aclaro que el menú no es muy variado aunque había algunas comidas tentadoras; dando nuestras ordenes al mozo que le correspondía a nuestro sector, una vez que nos trajeron la comida comienza realmente lo desagradable en mi caso, dado que observo que en otras mesas habían servilletas de tela, en la nuestra se olvidaron completamente, imagínense la frustración de comer una hamburguesa sin poder limpiarse los dedos, una vez que nos descubrió haciendo malabares con las manos y a solicitud nuestra nos trajo un servilletero metálico para limpiarnos, obviamente que las mismas eran de papel, hermoso cuadro de situación en nuestra mesa como podrán imaginarse.
Ahora bien, la comida, como explique anteriormente era bastante sencilla, de entrada las croquetas de queso presentaban una buena apariencia y adictamente comestible, fritadas al punto de que la muzarrella se deshacía en la boca del comensal.
Las hamburguesas en cambio le faltaban cocción, daba la sensación que la parrilla quemaba mal dado que por parte estaba al punto y por partes se encontraba cocida, el pan presentaba en sus bordes la vista de haberse quemado demasiado, quedando marcados los hierros de la parrilla donde calentaron los mismos, y las papas fritas no estaban crocantes, por el contrario.
 Aclaro que los gustos van de acuerdo al paladar del cliente pero la atención es una firma de la casa, lamentablemente si debo recomendar este lugar diría que se armen de paciencia porque el mozo que nos toco no fue del todo cordial ni servicial, que este restaurante demanda.
MI PUNTAJE: 7 PUNTOS